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Rojas no escapa a esta problemática
Rojas no escapa a esta problemática
Hacinamiento de presos en las comisarías: Situación preocupante

Peleas frecuentes, distracción de personal, complicaciones administrativas y la amenaza siempre latente de un amotinamiento, son problemas directamente vinculados al hacinamiento de presos en las dependencias policiales del interior de la provincia - Esta semana, en la comisaría local, una pelea sangrienta entre detenidos reavivó el problema
La situación es sencilla. El sector de seguridad -calabozos para población común y celdas de contraventores- de la comisaría de policía de nuestra ciudad, tiene capacidad para albergar un total de nueve detenidos, como máximo.
Actualmente hay trece presos, algunos de ellos, provenientes de otras dependencias, de alta peligrosidad, con antecedentes que van desde homicidio en grado de tentativa hasta robo en banda.
Ahora bien: cuando en un espacio creado específicamente para privar a una persona de su libertad y restringir sus movimientos en orden a una infracción a las leyes, se aglomeran más individuos de lo que la estructura edilicia permite, se producen conflictos.
Esos conflictos se disparan (tanto en la cárcel como en la calle) por los motivos más absurdos. La diferencia es que un conflicto, en la calle, es muy raro que termine mal; en un calabozo, siempre terminan mal.
Es lo que sucedió este fin de semana en la dependencia policial local. Un conflicto entre dos presos con antecedentes, ambos delincuentes peligrosos, terminó en una pelea sangrienta. Como resultado, hay un preso internado, con lesiones serias, y otro que tuvo que ser trasladado forzosamente.
Todo esto sucedió el domingo, con buena parte del personal policial franco: la reyerta en los calabozos obligó al personal que estaba de servicio a intervenir en una instancia sumamente peligrosa, de concretos riesgos físicos. Y además de lo peligroso de la situación, esta clase de problemas, de hecho, deviene en un dolor de cabeza burocrático, ya que implica una sucesión casi interminable de trámites administrativos.
Mientras tanto, hay colaterales serios: se debe realizar un traslado de los elementos conflictivos a otra dependencia; no todas tienen capacidad y hay que dar vueltas por toda la zona, y nos encontramos con por lo menos dos uniformados custodiando un detenido internado, y un móvil y por lo menos otros dos policías custodiando un detenido en tránsito.
SERIO PROBLEMA
La problemática, huelga decirlo, no se remite solamente a Rojas sino que es preocupante a nivel de todo el territorio provincial: dependencias policiales, que no están diseñadas para alojamiento permanente de presos, sino para detenidos temporales, colmadas y sobrepasadas en su capacidad, lo cual significa hacinamiento. Y el hacinamiento implica conflictos. Y entre personas privadas de su libertad, los conflictos son muy serios.
El fondo de la cuestión es que hay una clara superpoblación en todos los servicios penitenciarios de la provincia por lo cual se procura descomprimirla derivando detenidos a las comisarías: solución cortoplacista que, por otro lado, tiende a generar sus propias problemáticas.
En Rojas ya tuvimos un motín, situación alarmante e inédita que causó estupor primero y preocupación después y puso en evidencia la situación. Esta sangrienta reyerta, acontecida este domingo, es un síntoma grave, en ese sentido.
Es una problemática, en suma, de la que se habla poco y de la que poco se sabe pero que, en definitiva, debería ser objeto de alguna iniciativa política y/o institucional.
Ultima actualización (Martes 09 de Marzo de 2010 15:59)



